Todos los días llueve.
Una brisa que baila en la alameda
y un soplo apenas leve
tira el agua que queda
sobre mi traje y sobre la vereda.
En la vereda bien,
mas yo, de punta en blanco trajeado
(No importa para quien)
ahora estoy mojado,
casi llegada la noche, enfadado.
Ya se pasó el enojo,
me quedaré enfrascado, rescatando
rimas de moño rojo
vistas de cuando en cuando
coquetas, con su paraguas cantando.
Derechos reservados por Ruben Maldonado.