Acto 1: Arthur Rimbaud y Paul Verlaine se reencuentran en el infierno.
VERLAINE: Te he echado de menos Arthur
ARTHUR: Yo no.
VERLAINE: Sabes bien que si te he disparado es por amor.
ARTHUR: No te confundas, si me has disparado es por borracho, sin embargo, has fallado... al igual como poeta.
VERLAINE: Quizás, aunque eso no me lastima, me lastima más tu indiferencia.
Acto 2: Una mesa con dos sillas se ve al fondo, Arthur camina hacia la mesa, Paul lo sigue con una copa de ajenjo en la mano.
VERLAINE: ¿Todavía escribes?
ARTHUR: No, lo dejé para ser vendedor de armas en África, se ganaba bien.
VERLAINE: Yo aún te escribo, lo hago para llevarte en mi corazón, además ya nadie me quiso publicar.
ARTHUR: Yo tenía 19 años, había visto todo. Tu tenía 29 y no habías visto nada, ni siquiera a tu mujer Paul.
Acto 3: Arthur y Paul sentados en las sillas mientras esperan... sobre la mesa hay un poemario \"una temporada en el infierno\" Paul lo mira y lleva su dedo índice donde está el título.
VERLAINE: ¿Fui tu infierno?
ARTHUR: Fuiste mi interrupción. Mi infierno era tener que ser poeta para que gente como tú me quisiera.
[Silencio. Verlaine pide otra copa de ajenjo. En el infierno el ajenjo es como agua tibia.]
Acto 4: Paul se levanta de la silla, coje el libro de la mesa, se dirige hacia Arthur quien se levanta lentamente, sus rostros se acercan, se respiran mutuamente y Paul acaricia la mejilla de Arthur.
VERLAINE: ¿Me perdonas?
ARTHUR: No se perdona lo que no se recuerda. Yo ya me fui, Paul. Tu te quedaste a seguir escribiendo sonetos a mi cicatriz. Pero míranos ahora... aquí en el infierno, en mi infierno.
Acto 5: Arthur roza los labios de Paul con sus labios. Se acerca, lo abraza y pega su frente junto a la de él.
ARTHUR: Apaga la luz...
VERLAINE: Aquí no hay luz.
ARTHUR: ¡Exacto!
[Se besan apasionadamente hasta consumirse entre las llamas del infierno.]