LEER, ESCRIBIR PALABRAS PARA NUESTRA VIDA DIARIA
No hace falta buscar lejos lo que importa.
Las palabras más valiosas no están en libros antiguos ni en frases difíciles:
están en lo que decimos al despertar,
en lo que callamos y necesitamos decir,
en lo que compartimos con quien camina a nuestro lado.
Leer para la vida diaria es mirar lo cotidiano y reconocerlo:
el saludo sincero, la mano que ayuda, el descanso merecido,
el sol que entra por la ventana, la espera que enseña,
el perdón que aligera, la alegría sencilla que no necesita espectáculo.
Leer es aprender a ver que todo eso tiene valor.
Escribir para la vida diaria es dar forma a lo que vivimos:
no para brillar, sino para recordar;
no para que nos admiren, sino para no olvidar quiénes somos.
Una nota, una frase, un verso que nace al final del día…
es dejar constancia de lo que sentimos, de lo que aprendimos,
de aquello que nos hizo bien y queremos guardar.
Leemos lo que otros vivieron… y nos sentimos acompañados.
Escribimos lo que nos pasa… y dejamos de sentirnos solos.
No hay palabras pequeñas cuando salen del corazón:
una sola puede consolar, animar, sanar, cambiar el rumbo.
Lo que escribes hoy… puede acompañarte mañana.
Lo que compartes hoy… puede iluminar a quien lo reciba.
© NOAH SUBIN
24 Oct. 26
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