Me embelesa el olor a café tostado en la madrugada,
que me recuerda el aroma de mi arcana montaña;
el olor de la lluvia que azota con fuerza mi ventana,
que resuena en el techo de zinc con sorna saña.
El aroma que brindan caraotas recién aliñadas,
cocinadas en leña, montadas sobre tres tapias;
el perfume del dulce de leche cuando se arrebata,
o la acemita que en el horno grita de quemada.
El orégano con marrano frito que llena la casa,
o el aroma que desprende la caña recién cortada...
Me embeleso al llegar a mi hogar de madrugada
y me reciben las rosas, alegres y alborozadas.
Celebran el olor a chicha que se viste de pascuas,
la fragancia del dulce de coco y su enigmática magia;
todo parece conjugar en Navidad con las hallacas,
para brindar un arcoíris de aromas que me embriagan