MariadelAlba

Entre el mar y la memoria

Salí por unos días.
Frente a mí,
el imponente mar de Cortés.

Aves surcan el firmamento;
algunos peces emergen del agua
y dibujan fugaces arcos sobre la superficie.

La arena se siente cálida
bajo mis pies,
y el sol presume
su incandescente hermosura.

Difícil me resulta no reflexionar
sobre la hermosura de la creación de Dios,
la gratuidad de sus obras,
la sencillez de lo imprescindible,
su íntima majestad
y la grandeza de lo cotidiano…

Aquello que damos por sentado:
lo más valioso que nos acompaña
y que, de tanta cercanía,
dejamos de ver.

Llevo en la memoria
episodios intermitentes
de una conexión inconclusa
que parecía profunda
y se disuelve entre excusas
e hipocresía,
disfrazadas de amor y responsabilidad…

Todo se esfumó:
planes que trazaron un rumbo.
Pensaba que el amor escribía

una historia con porvenir
en distantes y distintas coordenadas,
conexión intensa
que no sé si fingiste
o no quisiste sostener.

Un vínculo que parecía
tan real,
tan hondo,
tan hermoso,
quedó a la deriva
entre lo que se construyó
y lo que decidiste destruir.

Tal vez el vínculo no era real,

O solo era más frágil

de lo que yo creía.

Se apagó la voluntad de amar

tus manos rehúyen sostenerme

Prefieren abrirse

y dejarme caer.

 

Olvidé en la alcoba mi libreta y mi pluma,
pero conservo la tinta que vierte mi corazón

El horizonte me ofrece su página infinita
En ella podré reescribir mi historia
cuantas veces sea necesario
mientras siga brillando el sol.

 

Maria del Alba