A la noche te recibo,
en pleno insomnio se desvela
la luna embriagada,
que oculta su mirada en el sol.
Cada estrella tocaba y zumbaba,
la puerta en forcejeo.
La luna, a la vid del sueño
acaricia el sol risueño.
La luna en vela esperaba.
el sol la observa dormir.
Las estrellas lloraban,
por recelo tiemblan.
Tiemblan a la lejanía,
ni tan cerca ni tan lejos.
Posaban sus lamentos con lejía,
las puertas hunden bermejos.
El sol apaña una alegato,
detiene su pulso a tierra.
Aquellas lágrimas aferra,
las vacía al unísono regato.
Ford George.
sick coffee