Alex Barce Flores

Qué triste es quererte tanto

Qué triste es quererte tanto y no poder tenerte conmigo, tener el corazón lleno de tu nombre y no encontrar un lugar en tu vida donde todavía pueda decirte amor mío.

 

A veces pienso en lo bonito que era tenerte, en aquellas tardes en las que bastaba tu abrazo para hacerme sentir que, a pesar de todo, la vida estaba siendo buena conmigo.

 

Y me da nostalgia, ¿sabes? Me da nostalgia recordar que alguna vez fuimos dos personas que podían elegirse, que podían buscarse cuando se extrañaban, que podían convertir un día cualquiera en uno de esos recuerdos que se guardan para siempre.

 

Qué bonito fue coincidir contigo. Qué bonito descubrir que alguien podía importarme hasta en las cosas más pequeñas, que podía encontrar felicidad en tu sonrisa, en tu voz, en tus ojos, en la simple posibilidad de compartir mis días contigo.

 

Y qué triste es que ahora tenga que conformarme con recordar lo que antes podía vivir, con extrañar los abrazos que antes eran míos, con guardar las palabras que todavía quisiera decirte y con llevar todo este amor a un lugar donde ya no puedo entregártelo.

 

Porque yo todavía te quiero.

Te quiero en los días bonitos, cuando algo me hace sonreír y pienso en ti.

Te quiero en los días difíciles, cuando quisiera refugiarme en tus brazos y fingir que el mundo puede esperar un poquito más.


Te quiero en las canciones que me recuerdan a ti, en los lugares que alguna vez compartimos, en las pequeñas cosas que quizá tú ya olvidaste pero que yo todavía conservo como quien guarda flores entre las páginas de un libro, esperando que el tiempo no les quite del todo su belleza.

 

Y no sabes cuánto quisiera volver a tenerte cerca. No para hacer como si nada hubiera pasado, ni para regresar al pasado creyendo que todo sería perfecto, sino para volver a mirarte con calma, tomarte de la mano y demostrarte que, incluso después de todo, mi corazón todavía encuentra ternura en tu nombre.

 

A veces quisiera que la vida nos regalara otra oportunidad, un día más, una conversación más, un abrazo de esos que parecen detener el tiempo.


Poder decirte todo lo que me guardé, besarte la frente, acomodarte el cabello detrás de la oreja y quedarme contigo un ratito más,
como si todavía existiera un mañana en el que pudiéramos seguir queriéndonos.

 

Pero la vida no siempre nos permite quedarnos donde el corazón encuentra su hogar.

 

Y supongo que esa es una de las tristezas más grandes: descubrir que puedes amar a alguien con toda el alma y aun así tener que aprender a vivir sin su presencia.

 

**Porque qué triste es quererte tanto y no poder tenerte conmigo; tener todavía tantas ganas de hacerte feliz y no saber si algún día volveré a ser una de las razones de tu sonrisa.**

 

Y, sin embargo, si pudiera volver al principio, si me dieran la oportunidad de encontrarte otra vez, sabiendo todo lo que sé ahora, sabiendo cuánto podría doler perderte, aun así volvería a acercarme a ti.

Volvería a conocerte, a enamorarme de tus pequeños detalles, a descubrir todas esas cosas que te hacen ser tú.

 

Volvería a elegir aquellas tardes contigo, tus abrazos, tus risas, y hasta esos instantes tan sencillos que hoy daría cualquier cosa por repetir.

 

Porque, aunque ahora me duela tu ausencia, nunca quisiera que el dolor me hiciera olvidar lo inmensamente feliz que fui queriéndote.

Y quizá algún día pueda recordarte sin llorar, sin sentir este vacío cada vez que te extraño, sin desear que las cosas hubieran sido diferentes.

 

Pero hoy todavía no sé cómo hacerlo. Hoy todavía te quiero de esa manera en la que el corazón se aferra a los recuerdos porque fueron lo más parecido a la eternidad que alguna vez pudo tocar.

 

**Y si algún día la vida nos vuelve a encontrar, espero que, al mirarte, todavía pueda sonreír por haber tenido la suerte de conocerte.**

 

Porque, de todas las cosas bonitas que me han pasado,tú siempre serás una de las que más agradezca.

 

Aunque ya no pueda abrazarte. Aunque ya no pueda llamarte mía. Aunque tenga que aprender a extrañarte desde este lado de la vida en el que tú y yo ya no caminamos juntos.

Qué triste es quererte tanto y no poder tenerte conmigo.

 

Porque mi corazón todavía sueña con un futuro a tu lado, mientras la vida me enseña, lentamente, a vivir con la nostalgia de todo lo que alguna vez fuimos y con el amor inmenso que todavía siento por ti.