Hay un fuego latente en la mirada
un umbral que nos llama en el silencio,
lejos del ruido y del rigor del precio
donde la norma queda desarmada.
La mesa está dispuesta y la alborada
puede esperar si tu calor agencio;
en este instante eterno diferencio
la timidez de la piel entregada.
Cruza la puerta, olvida los candados,
deja que el tiempo pierda su cordura
mientras los cuerpos juegan amarrados.
Es un pacto de sombra y de finura,
un abismo de besos duplicados
donde pecar se vuelve nuestra cura.
UnClandestinoLlamado
©Violeta