Un parque sin faroles
y una humedad de olvidos.
La que habla,
es la niña de antes.
La pequeña,
que se escampaba
en el fleco adormecido
e insensible de la tarde.
La que escurría sus ojos invisibles
en la alcoba y observaba,
cómo entraba el amor...
por la ventana.
L.G.