Ven, corazón de chiquilla,
que te quiero ver contenta
mientras ato la tormenta
de esta torpe redondilla.
Son tus ojos maravillas,
y enseguida transparentan
todo lo que tu alma enfrenta
de manera tan sencilla.
Son tus besos la semilla
para que cualquiera sienta
un amor que se impacienta
por tu olor a manzanilla.
Seca entonces tu mejilla
esta noche tan friolenta,
que mi pena se alimenta
de tu débil pesadilla.