No me consueles, no puedes consolar
un alma triste.
No quiero recibir ni un abrazo, ni un te quiero,
porque en mi mente todo lo transformaré
en una escena de lástima donde los demás
me menosprecian por haber sido incapaz de algo.
Si, si, estoy cansado, pero no te sientas mal por ello,
me estoy pudriendo aquí sentado,
quiero que el mundo suelte mi recuerdo
y desaparecer tranquilo.
No quiero que me recuerden, pero si algo deberían recordar,
es que este hombre, así, roto y desnudo,
luchó cuánto pudo, pero no pudo...