Yo que pensé construir un mundo contigo, y hoy no eres ni siquiera mi amigo. Levantar sembrar rosales en el paraiso de esperanza,
trazar sobre el mapa de nuestras manos
un horizonte de paz y alianza.
Yo que te extraño con la fuerza del alma,
con esta sed que no apaga la memoria,
hoy recojo los escombros de lo que fuimos
y la sombra inconclusa de nuestra historia.
Solo me has dejado extrañándote en silencio,
con un murmullo de voces en mi memoria y la casa de mi ensueño vacía,
guardando las palabras que jamás te dije, y escribiendo poemas en silencio.
ahogando tu nombre al final del día. En un cajón vacío.
Y a cada paso que doy sin tu sombra,
el suelo se vuelve más frío y distante;
camino entre ruinas de lo que fuimos,
buscando en la nada tu voz como antes.
Pensé que el amor nos haría eternos,
pero me diste la sombra gris de la noche y su quietud dura.
este oficio amargo de seguir viviendo
y de amar la sombra de tu figura.
Como construir un castillo si los ingenieros no han venido.
Pero aún más duro es saber que mi alma solo tiene ojos para tú hermosa figura.