Cecilia Meléndez

EPITAFIO PARA UN HIPOCRITA

Hipócrita de dos caminos 

Llevas en el corazón un yugo de pesares 

que marchitan tu voluntad 

Y en la mente llevas cadenas de cristal que no puedes romper

 

Hipócrita de dos caminos

¿Qué esperas ahí sentado en tu condena?

Reacciona y mira adelante

 

Mira lo que hiciste en tu furia de dos caminos

¿La amabas? ¿La odiabas? 

 

Quien debe responder ya no es tu corazón 

que atrofiado ante el fragmento de poco amor que le queda

no dice nada y llora al ver a la amada condenada a amarte 

Que ahora marchita en sangre, desgarradas sus vestiduras 

Ya no llora por tu clemencia

Hipócrita de dos caminos

 

Levántate cobarde 

Levanta y agarra tu voluntad atada y deja que te arrastre

Que te lleve al infierno donde perteneces 

Al noveno círculo de Dante 

 

Hipócrita de dos caminos

Alza a tu amada

trata de recuperar su cuerpo frágil que desgarraste como papel

Agarra sus entrañas y ármala como si de un rompecabezas se tratase

 

¡Cobarde!

 Levántate y castígate

 recupera lo poco de humanidad que te queda 

y antes de ir al infierno

 carga a tu amada y llévala al cielo

 donde tú no perteneces. 

 

Desgárrate el cuerpo y entra a congelarte 

que la traición que planeaste 

te castigue por ser cobarde. 

 

Hipócrita de un solo camino

 traicionero de corazón y mente

 muérete en el círculo del infierno 

donde tu amada jamás va a rescatarte