Cada día inicia con un beso y cada día termina con un beso.
Y entre beso y beso el cielo estrellado, la luna pálida y la infinidad absoluta del universo.
La muerte no existe, tampoco la incuria. Sólo el silencio de labios mordidos y aguas sin tiempo.
Rojo de sed, rosa de fuego. El rocio del alba es vida y recuerdo. De un ayer ya ido y un mañana de sueños.
Cada día inicia con un beso y el resto es un cuento.