Manuel Valles

Andando en Galicia

Cuando veo el horizonte pardo

del sol reflejado en tus casas

el tono sepia de las piedras

se vuelve inspiración de un bardo.

 

Los molinos hacen piruetas

recibiendo agua del Verdugo 

muerden granos de la cosecha

y vuelven en pan el mendrugo.

 

De A Coruña, sobre Betanzos,

entre callejones y casas 

se alzan imponentes tejados 

teñidos de alegría brava.

 

Quiero perderme en Mondoñedo

y su catedral arrodillada 

y leer a Álvaro Cunqueiro

de pie en el cuadro de la plaza.

 

Andando en la Galicia sacra 

hallé el camino de Santiago 

que me condujo a su morada

y al fin de mi destino aciago.