Una paz dentro, el tiempo
no me aprieta, me abraza,
sus dedos pasan, apenas rozan
los vellos, lentos.
Una tostada de mantequilla,
un café, leo, en la pantalla
una página en blanco, ensayo
unas letras —a ver si quedan
tras el primer repaso—,
un perro ladra, unos niños
juegan, viernes.
Vi gente ya en los bares
cuando volvía, compañeros
de trabajo riendo,
se desperezan de la jornada,
alguna copa,
alguna confidencia.
Me apetece que los rayos
del sol envuelvan mi cuerpo,
leo un ebook, descanso,
miro alrededor, me conecto
al ruido, a la prisa, al aire
tibio de finales de octubre,
gozo de mi ciudad.
Volví pasadas las dos,
dormí mucho, leí algo,
apenas escribo.