Si la alegría fuera fruta
sería mango maduro,
amarillo como el sol
que se queda entre mis manos.
Lo partiría en silencio
para darle un pedazo
a la hormiga que camina
por la esquina de mi patio.
Luego limpiaría los dedos
en la falda de la tarde
y guardaría la semilla
para sembrarla en un sueño.
Emiliodr. 10/23/26