El señor es mi pastor,
Y yo su ovejita soy
El mi cuidador
Y En el confío
Todo mi amor
Pues su ovejita consentida soy!
Soy la que tanto ama
Y su amor por mi derrama
El siempre me cuida
Pero soy yo,
La perdida!
Que Con mi afán de huída
Me hago la desentendida.
Y no hay cura, más pura
Que la de mi Padre,
Buscándome desde la hermosura.