SILENCIO DISTANTE.
Soy un latido tan ingenito...
suspirando acento poético.
Desde tanta dulce
inspiración idílica.
Inducida durante...
cada instante percibido.
Con sublime nota vocativa,
que busca ser vocálica forma.
Con destino consciente.
•
Nunca sé confundir...
este intenso sentir latente.
¡ Ni aún...! en latitudes difusas.
Cuando sé... ¡ que eres tú !
El motivo de mi inspiración, excelsamente genuino.
•
¡ Te pienso ! ¡ te siento !
¡ te haces presente aquí..!
En mi insistente pensamiento.
Donde difícilmente en mí...
¡ dejas de existir !
Como eterno anhelo...
¡ tan mío !
•
Aun en este silencio distante.
Puedo sentir tu latido,
hondo en mi corazón.
¡ Por lo que sé...!
Que no hay renuncia posible,
que mi alma pueda aceptar.
Con definida exactitud.
Como un hecho equivocado,
que confunde la mente.
•
¡ Eres... y lo sé !
Eres siempre impacto exacto,
que no tiene explicación.
¡ Pero aún así... !
siempre serás puntual.
Como un sueño hermoso,
¡ que deseo alcanzar !
•
Te amo... sin cuestionar,
tus razones, tan propias.
En esta eternidad...
de espera tolerable.
Donde el polvo se hace sombra.
Mientras la ceniza aún respira,
un momento infinito.
•
Se absuelve la nada,
que prolonga frialdad.
Mientras yo soy, ¡ aquí !
esa pequeña fragilidad.
Sosteniendo esta página indeleble.
Que entre lineas dispersas,
reclama un contacto advertido.
Durante cada silencio prolongado.
•
Es esta intensa insistencia,
como prodigiosa fricción.
Disuelta en cada táctil atómo.
Fundido en trazo sensible,
repleto de seducción.
Jamás antes... aducido,
con tanta deliberada intención.
•
¡ Aquí... te pienso, ahora !
sumergida en riguroso estio.
Tendido como sopor abrumante,
durante una tarde incompleta.
Que no define compostura grabada. como rasgo detonante.
Que implique una certeza inmediata.
En pronto fulgor ulterior.
•
Indago un secreto rastro fósil...
Estacionado en atemporal punto,
que imagino en otro tiempo.
Que sé que existe... ¡ guardado !
en mi calmada memoria.
•
Donde se extiende un lienzo...
quizás, longevo.
Que transpira en duna sedienta.
Desde ese suelo reseco.
Que expira en la marisma,
que nunca ha tenido dueño.
Sosteniendo una fustigada grieta,
que todavía suda.
•
No es respuesta ligera.
Cuando te elijo a tí...
como estigma eternal.
¡ Sin mirar atrás !
Estrechando este paradigma,
que hace hondura firme, al respirar.
•
¡ Pero sé...!
Que este resquicio advertido...
todavía, pareciendo inexacto.
¡ Es otra linea paralela !
Que no tiene magnitud sujeta,
en este universo abstracto.
Excepto para volverte a encontrar.
Entre formas celestes...
¡ que aún nos pertenecen !
Autor. Consuelo Sanchez.