Ya lo he dicho en varias ocasiones: guardo todo lo que al leer entiendo que tiene utilidad para el conocimiento que siento que he de compartir, es la esencia principal del que escribe.
Ayer decía lo que decía que escribió del periodista Leo Longanesi y hoy digo que, a razón de lo que leí de él, no había en su tiempo que creerlo todo, y hoy menos aún. En otro apartado de mis apuntes también escribí, de él, que de aquellos sus años y de la gente que le rodeaba, de uno u otro bando, escribió; “...Fanfarrias, banderas, desfiles. Un estúpido es un estúpido. Dos estúpidos son dos estúpidos. diez mil estúpidos son una fuerza histórica” Acabada la guerra, caído el fascismo, también se reía, él, de los que se reciclaban: “...Una pregunta que nunca tenemos que hacer de nadie: ¿ Dónde nos hemos visto antes?”...Ahh ¡¡Qué tiempos, cuando había que disimular!!
Leer hoy de nuevo, año 2026 del Siglo XXI, da para mucho: existe, ha existido, en España la creencia ciega - porque por conveniencia se ha impuesto hacer creer - que después de la muerte de Franco apareció, acto seguido y de inmediato, un sistema democrático, un Estado de Derecho, y resulta que hasta hoy mismo se sigue imponiendo esta mentira, esta aberración: ni España es una Democracia y menos aún un Estado de Derecho, algo se ha avanzado, cierto, pero no en lo esencial. Muchos deberían saber hoy, entre éstos tantos patriotas cultos e ignorante (lo de llamar ignorante a los que los son no es un insulto, sino señalar a los que de verdad los son) que hasta 1967, tres décadas después del comienzo de la Guerra Civil, habían Generalitos del ejército sublevado, mentalmente desequilibrados, que firmaban, por su cuenta y riesgos, penas de muerte; años después, pocos, empezaron a aparecer, como escribió Leo, los que entendían que debían “reciclarse”, hubieron pocos que lo lograron porque se entendían, entendían ellos, que aún habían muchas posibilidades de seguir en la mamandurria del Poder.
Muerto Franco -y antes también los hubieron que pensaron que lo mejor, para ellos, los que habían sido parte de una dictadura de cuarenta años, y que aún prosigue aunque controlada- era desear que el dictador muriera ya, cuanto antes mejor, y para ello sí empezó el “reciclaje” con la intención de presentarse a la nueva sociedad de después de la muerte del genocida como “demócratas de nueva generación”; para esto se inventaron una Constitución, a su medida, claro; pusieron frente a ésta a un rey, Juan Carlos de Borbón, hijo, nieto, bisnieto, tataranieto y así hasta su antecesor Fernando VII, 1800 - que vivió protegido y al amparo del del Régimen (Hoy vive cómodo en un país árabe de régimen dictatorial y a sus ochenta y picos años aún no ha pedido perdón al Pueblo español por su colaboración con una dictadura criminal; la sociedad española hoy, siempre ignorante, cree que abdicó en su hijo y no es así: fueron las mismas fuerzas fascistas que le pusieron como Jefe de Estado las que le invitaron a salir de España porque ponían en peligro los beneficios y las bondades que llevaban disfrutando desde que en 1936 dieron un Golpe de Estado contra la República elegida democráticamente en las urnas.
Hoy, años 2026, en España hay gente, altísimas personalidades de todas las instituciones, todas, que llevan un tiempo recicladas y preparadas para otro Golpe de Estado porque esta “democracia” ya no les sacian sus intereses. Es esta fanfarria, con sus banderas y desfiles callejeros que llevan tiempo gritando por las calles y que cuando llegue el momento serán los mismos del 36 que legalizarán la nueva dictadura. Al tiempo.