Me desvirtuó tanto el amor, que llegué a lo lejos, al límite de la soledad. Camine por la tristeza, abarcando la nostalgia y la discrepancia emocional. Probé el delirio, siendo un martirio el querer sin posesionar. Agaché la mirada y la levante frente a un espejo, supe que era yo y la forma diferente de encajar. Hoy quiero el desvelo en días felices, hablar sin prisiones y explotar lo que siento, tocar el viento, para ver si alguna brisa seca mis lágrimas en este trayecto.