Apareciste de la nada, con un extraño nombre que me decía no le escribas y aun así respondí a tu mensaje, al principio sentí que eras uno más de esos locos que buscan lo que yo no estaba dispuesta a entregar. Pero en un segundo abrí mi corazón y mostré esa parte de mí que no a todos soy capaz de contar y tu vibraste en la misma sintonía que yo.
Hablamos de todo, de cosas que hace tiempo no creí poder encontrar en un hombre y sentí que eras tú quien andaba buscando o quien el destino tenía preparado para abrigar mi alma tan lastimada.
Eras justo todo aquello que no esperaba encontrar y te amé, ame tus risas, tus preguntas y como te ibas enredando en mis sonrisas al escribirte, y aunque sea una locura esto quiero estar loca y arriesgarme, sentir, soñar, dejar de temer que algo malo pasara y simplemente ser feliz.