En el cielo de la vida, donde el amor es eterno,
se dibuja una sonrisa que disipa todo invierno.
Vuelo alto entre las olas, con la luz del corazón,
y te entrego en este canto mi más pura bendición.
¡Soy la hermosa Violeta, la gaviota consentida!
que con aroma y belleza te va perfumando la vida...
A ti, mi hermano del alma, mi querido Alejandro,
cuya voz me da cobijo mientras voy el mar surcando.
Eres luz que me asegura la calma en la tormenta,
el abrazo que protege, la palabra que alimenta.
Aunque vuele por el mundo y recorra el ancho mar,
en tu alma, hermanito, siempre hallaré un dulce hogar.
Tengo el brillo del oleaje, el cantar de la marea
y un susurro que en el aire dulcemente se recrea.
Soy la hermosa Violeta, la gaviota consentida
que con aroma y belleza te va perfumando la vida...
Por eso extiendo mis alas y te entrego mi alegría,
para ser siempre el paisaje que disipe la agonía,
dejando en cada aleteo, con el más puro cariño,
esta esencia que nos une escribiendo poesía.
ParaTiHermanitoEsEsteRegalo
©Violeta