Yusti Pérez

Soneto 35

Yo te busqué unas cuantas veces más

 aferrándome a cómo recordaba

 a esa que con tanto fervor me amaba,

 mas ya hubo perecido tiempo atrás. 

 

Pues al lograr —si lograba quizás—

 concertar un encuentro —y no sin traba—,

 un ente insólito me perturbaba,

 y lo haría para siempre jamás. 

 

Ya no era el alma con que años anduve

 sino una sombra de esta; hosca y obscena.

Era un resquicio de aquello que tuve: 

 

un amor risueño, una vida plena,

 estadio alto y calmo —como una nube—

 que hoy devino una primavera ajena.