Tiempo para la paz, para las letras y el silencio;
para el autoanálisis y la reflexión.
Sin pretender medallas ni aprobación,
solo el compromiso fiel con el pensamiento...
Tiempo para el aprendizaje y la expansión.
Y ante la inmensidad del ancho y vasto mar,
como el polluelo ante la luz tras romper el cascarón...
Tiempo para nuevos horizontes,
para preguntas más profundas
y para una mayor inspiración.