Hoy ha llovido más de lo normal.
Las calles lloraban ríos
que llevaban sus lágrimas al mar.
Hoy el otoño ha llegado
con su tarde breve
y su cielo cansado.
Llueven lágrimas que nutren la tierra,
mientras los vientos azotan los árboles
y los despojan de sus hojas rebeldes.
Y así, entre lluvia y viento,
la naturaleza se desprende de lo que fue
para abrir paso a lo que será.
Quizás las emociones también se comportan como el otoño.,
nos desnudan, nos transforman,
y llovemos por dentro.
Abastecemos el alma
mientras, afuera, el árbol
deja caer lo que ya no puede sostener.
Y en cada hoja que toca la tierra
algo en nosotros aprende a soltar
para volver a florecer.
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