La historia de la humanidad está llena de equivocaciones afortunadas. Desde el error de cálculo que condujo a Colón al continente americano, muchos aciertos han surgido de pequeñas y grandes catástrofes. Por ejemplo, el Yogur hoy presente en la mayoría de los frigoríficos, lo descubrió, según la tradición, una caravana de comerciantes búlgaros, que trasladaban leche de un poblado a otro, y vieron como por efecto del sol, esta había fermentado. La probaron para ver hasta que punto se había echado a perder. El sabor le gustaron y con el tiempo descubrieron que tenía efectos beneficiosos para el estómago. Tenemos mucho que aprender de las llamadas \"serendipias\" como se denomina a los hallazgos o descubrimientos que se producen por mero accidente.