No lo leí, pero no significa que no pasó.
Y aunque no lo viví,
el dolor no se imagina,
solo está.
En ese estar soñaba con tus
justicias tardías.
Invocando y anhelando,
así se la pasa el rencor.
Pero el alma sutil
no sucumbe a la sed
del torturador cruel.
La tarde respira intranquila,
pero la noche promete paz.
Llévese todo si quiere,
mas la luz de la certeza
jamás podrá apagar.
© 2026 Natasha. Todos los derechos reservados.