Mariposa de la vida eterna,
enséñame a volar cómo tú, no
me abandones en el momento
más vulnerable de mi existencia,
ofrece un consuelo a mí brazos.
Volaste con mucha fuerza
dejando a quienes te necesitaban,
quién alimentará a las orugas,
quién traerá hojas a los capullos…
que recién estarán aprendiendo a vivir.
Si necesito de tu ayuda,
esperó que vuelvas a por mí,
que recuerdes bien… que sigo
siendo tu bebé, alguien que no
sabía vivir… pero que obligaste a madurar.
Espero que en el futuro, podamos
reconocernos… porque si no es así,
mejor no aparezcas, hablé bien de ti
en dos estrofas… ahora diré la verdad,
me dejaste y esto solo es un comienzo.