Alcides Chavarría🇳🇮

El Teorema de Cristóbal: La perspectiva justa

Llegaba con el paso rápido de quien domina la ciudad y el aula,
tiza en mano y la elegancia de una Habana que no se apaga.

 

Cristóbal, el guía que nos puso a mirar el mundo
desde la Perspectiva Caballera, siempre en el ángulo justo,
para que la realidad no se nos deformara en la mirada.

 

Cuando el aula se volvía un torbellino de hormonas y ruidos,
su voz cortaba el aire con un mandato que era casi un rito:
\"—¡Caballeros, por favor!—\", y de pronto el caos se ordenaba,
la pizarra volvía a ser el centro y su palabra la ley. 

 

Porque usted sabía que para aprender el movimiento
primero hay que encontrar el eje, el punto de reposo.

 

Nos enseñó que la vida es una sucesión de formas:
la Traslación de nuestras almas desde un mapa lejano,
la Rotación constante de los días bajo el sol del Caribe,
y esa Reflexión necesaria, como un espejo de simetría,
para reconocernos en el otro, aunque fuera distinto.

 

Pero la lección más alta no estaba en los teoremas,
sino en el pasillo aéreo, bajo el bochorno, marcando el ritmo:
allí nos enseñó el Baile de La Chancleta,
ese golpe seco contra el suelo que era música y era tierra.

 

Usted, el profesor de los números, nos sacaba el fuego,
el compás de la Isla que se nos metía por los pies.

 

Gracias, Cristóbal, por darnos la medida de todas las cosas.
Por enseñarme que un hombre puede ser exacto como una escuadra
y libre como un repique de madera sobre el asfalto.

 

En mi memoria queda su voz, su guía y aquel ángulo perfecto
donde la matemática se volvió, finalmente, un baile de hermanos.