JUSTO ALDÚ

EL ESCRITOR Y SU TIEMPO: LA IMPOSIBILIDAD DE ESCRIBIR DE ESPALDAS A LA REALIDAD

El escritor no vive suspendido en una burbuja, ajeno al ruido del mundo, como si la literatura fuese una torre de marfil levantada por encima de las miserias humanas. Vive en el centro de las contradicciones de su época: respira el mismo aire que sus contemporáneos, padece las consecuencias de las decisiones políticas, observa las desigualdades sociales y experimenta las incertidumbres económicas que condicionan la existencia. Pretender que un escritor puede abstraerse completamente de su entorno es desconocer la naturaleza misma de la creación literaria. Escribir significa, de alguna manera, dar testimonio del tiempo que nos ha tocado vivir, incluso cuando la intención inicial del autor parece conducirlo por otros caminos.

La literatura nace de la experiencia, y la experiencia humana jamás se produce en el vacío. Detrás de cada personaje hay una concepción del mundo; detrás de cada conflicto narrativo, una tensión que puede reflejar las fracturas de una sociedad; detrás de cada silencio puede esconderse una verdad que el poder preferiría mantener sepultada. El escritor puede elegir sus temas, construir universos imaginarios y explorar los territorios más íntimos del alma, pero no puede desprenderse por completo de las circunstancias históricas que han moldeado su sensibilidad. La realidad es una presencia persistente: aunque se le cierre la puerta, siempre encuentra una ventana por donde entrar.

Gabriel García Márquez comprendió esa relación entre literatura y realidad desde las raíces mismas de su universo narrativo. En su obra, lo extraordinario no constituye una fuga de lo real, sino una manera de revelar sus dimensiones más profundas. Macondo, con sus prodigios, sus guerras, sus olvidos y sus desmesuras, no es solamente un territorio de ficción: es también una metáfora de América Latina, de sus conflictos históricos, sus estructuras de poder y las tragedias de sus pueblos. En Cien años de soledad, la historia familiar de los Buendía se entrelaza con la historia colectiva, y la memoria privada termina convertida en memoria política.

Esta relación entre el escritor y su circunstancia histórica no es, para quien ha estudiado a fondo la obra del Gabo, una conclusión surgida únicamente de la lectura de sus novelas. En mi ensayo Tras la mágica narrativa de Gabriel García Márquez recojo también una experiencia personal que considero pertinente para comprender su pensamiento: durante una entrevista que sostuve con el escritor en un hotel de Panamá, en la década de 1990, abordamos el tema de la relación entre el creador literario y la realidad que lo rodea. Esa conversación constituye un antecedente testimonial que incorporo a mi reflexión sobre la responsabilidad del escritor frente a su tiempo.

La importancia de aquella entrevista radica en que permite aproximarse a García Márquez no solo desde el análisis de su obra publicada, sino también desde el encuentro directo con el hombre que construyó uno de los universos literarios más reconocibles de la lengua española. La experiencia de conversar con un escritor de su dimensión invita a considerar que la literatura no surge de una conciencia aislada: se alimenta de la observación, la memoria, las experiencias vividas y las contradicciones del mundo. En el caso del Gabo, la imaginación no borra la historia; la transforma en una realidad literaria capaz de revelar aquello que la mirada acostumbrada ha dejado de percibir.

Ernesto Sábato, por su parte, ofrece una perspectiva complementaria. Su concepción del escritor comprometido permite distinguir entre la responsabilidad ética del creador y la subordinación del arte a una doctrina política. El novelista no tiene por qué convertir su obra en un panfleto ni sacrificar la complejidad de sus personajes para demostrar una tesis. Su compromiso puede manifestarse precisamente en la profundidad con que examina la condición humana, las injusticias sociales y los conflictos morales de su época. La literatura pierde parte de su fuerza cuando se convierte en simple propaganda, pero también empobrece sus posibilidades cuando pretende ignorar deliberadamente el sufrimiento humano.

Jean-Paul Sartre abordó esta cuestión en ¿Qué es la literatura?, donde examinó la responsabilidad del escritor y el sentido de la palabra escrita. Su planteamiento cuestiona la idea de que la creación literaria sea completamente inocente respecto del mundo en que se produce. Incluso cuando el autor no se propone defender una causa, su elección de personajes, escenarios, conflictos y perspectivas configura una manera de representar la realidad. Escribir supone intervenir en el campo de la conciencia humana: mostrar, ocultar, cuestionar o reafirmar determinadas formas de entender la existencia.

Esto no significa que toda novela deba contener una denuncia explícita ni que el valor estético pueda medirse por la intensidad de su mensaje político. Significa que ninguna obra nace al margen de todas las circunstancias que la hacen posible. Un escritor puede hablar del amor, la soledad o la muerte y, aun así, revelar las tensiones sociales de su tiempo. Puede denunciar una dictadura sin nombrar a sus gobernantes, retratar la pobreza mediante una familia que lucha por sobrevivir o cuestionar la corrupción a través de un personaje que descubre que la justicia tiene precio. La realidad deja de ser un simple decorado cuando interviene en el destino de los seres humanos.

A esta dimensión política y social se suma la económica. El escritor no solo vive dentro de una sociedad: escribe bajo condiciones materiales determinadas. El acceso a la educación, las posibilidades de publicación, las exigencias del mercado editorial y la necesidad de ganarse la vida influyen en la producción y circulación de la literatura. No todos los autores disponen del mismo tiempo, de los mismos recursos ni de las mismas oportunidades para hacer oír su voz. La libertad creadora, por tanto, no puede entenderse como una abstracción desligada de las condiciones reales de la existencia.

Reconocer estas circunstancias tampoco significa aceptar que el mercado o el poder deban gobernar la escritura. Precisamente allí comienza otra forma de compromiso: defender la autonomía de la literatura frente a quienes pretenden convertirla en mercancía sin conciencia o en instrumento de propaganda. El escritor necesita libertad para imaginar, disentir y explorar las contradicciones humanas; pero esa libertad adquiere una dimensión más profunda cuando se ejerce con conocimiento de la realidad y responsabilidad ante sus consecuencias.

En definitiva, el escritor no puede abstraerse por completo de su entorno porque forma parte de aquello que intenta comprender. García Márquez nos permite reconocer cómo la imaginación revela las verdades de la historia; Sábato nos recuerda la complejidad ética y humana del acto de escribir; Sartre nos obliga a reflexionar sobre el sentido de la palabra y su relación con el mundo. A estas perspectivas se suma la experiencia de la entrevista que sostuve con el Gabo en Panamá, recogida en mi ensayo sobre su obra, como testimonio personal de ese diálogo entre literatura y realidad.

La literatura no tiene la obligación de resolver los problemas de la humanidad, pero posee la extraordinaria capacidad de mostrarlos, interrogarlos y devolverlos a la conciencia de los lectores. Tal vez esa sea una de las responsabilidades más profundas del escritor: no ofrecer siempre respuestas, sino impedir que las preguntas esenciales desaparezcan bajo el ruido de la costumbre. Porque mientras existan injusticias disfrazadas de normalidad, memorias condenadas al olvido y seres humanos cuya voz no encuentra espacio, la palabra literaria conservará su razón de ser.

El escritor puede apartarse de la plaza pública, cerrar las ventanas y escribir en soledad; lo que difícilmente podrá hacer es expulsar de su conciencia el mundo que golpea, obstinadamente, a su puerta.

 

 

Referencias bibliográficas

 

García Márquez, Gabriel. Cien años de soledad. Buenos Aires: Editorial Sudamericana, 1967.

García Márquez, Gabriel. -Entrevista con Gabriel García Márquez-. El Correo de la UNESCO, entrevista realizada por Manuel Osorio. UNESCO, publicación digital del 4 de diciembre de 2018. https://www.unesco.org/es/articles/entrevista-con-gabriel-garcia-marquez-0

Aldú, Justo. “Tras la mágica narrativa de Gabriel García Márquez”. Ensayo incluido en el libro La mágica narrativa de Gabriel García Márquez: ensayos. Texto disponible en Scribd: https://es.scribd.com/document/492240526/Tras-La-Magica-Narrativa-de-Gabriel-Garcia-Marquez

Aldú, Justo. La mágica narrativa de Gabriel García Márquez: ensayos. Edición electrónica  y física disponible en Amazon: https://www.amazon.com.mx/MAGICA-NARRATIVA-GABRIEL-MARQUEZ-ENSAYOS-ebook/dp/B09R934ZQJ

Sartre, Jean-Paul. ¿Qué es la literatura? Obra publicada originalmente en francés en 1947

Sábato, Ernesto. Entrevista sobre el compromiso político del escritor y la función social de la literatura, publicada en la revista El Escarabajo de Oro, n.º 35, 1967.  https://humadoc.mdp.edu.ar/files/original/bdddfadb580eef61f80e6889db0e7acea8eec5eb.pdf