El yerto suelo transpira
tras la lluvia el petricor,
al que sucede el frescor
de aquel estío que expira.
Un Otoño que suspira
tras aquel liento canchal
que antes fuera el manantial
donde el agua fría mana
hialina como el cristal.
Un recóndito lugar
donde habita la poesía,
la pasión es fantasía
y espacio para inspirar.
Allí me dejo embriagar
por nuestra madre natura
que radiante de hermosura
permite que el verso fluya,
que la espinela concluya
desbordante de frescura.
Classman