Ella abrió el libro…
Tristes nubes…
Lloraban insertadas en las letras,
Empezando a llover,
Con relámpagos y truenos,
Como látigos plateados
Que golpeaban sus retinas
Inundando los parpados
Del lector…
Es que el sentimiento,
Habita en las palabras,
Y el dolor en las tildes
De agudas vocales.
Que se tornan graves,
Llamadas llanas,
Que van gritando
Con acento en su penúltimo
Grito de auxilio.
Pobres de las esdrújulas
Que les clavan una espina
En el antepenúltimo suspiro.
Dijo ella…
Mejor cierro el libro
No sea que me toquen
Unas cuantas tildes
Por metiche entre
Las letras.
Salvador Santoyo Sánchez
20/10/2026