VickyLey

Las casas calladas

 

El espejo se quebró,
y mis manos con sus llagas.
De escarlata era mi sangre,
que violenta se escapaba.

Pero no creas que dolió:
los cristales me contaban
cómo se dice un adiós
con el agua derramada.

Y yo pensaba en tu amor
y en los cantos de guitarra,
en una voz que me hablaba
de aquellas noches lunadas.

Y vi un fuego con gran furia
que quemaba ya las ramas,
y con lágrimas la gente
poco a poco lo apagaba.

Y quedó el pueblo sin llanto;
la piel, color mortecino,
se hizo viento y se marchaba.

Y me dio miedo la noche,
con muchos ojos perdidos
que sin pupilas miraban.

Y se fueron a la mar
a ver si allí se sanaban.

Pero no encontraron paz
ni dónde tender la cama.
Y desnudos, sin abrigo,
cruzaron la gran montaña.

—¿Adónde se fueron todos,
que las casas van calladas?

—Es que se fue un amor,
con todo lo que quedaba.