jesus alberto porras

LAS GERBERAS DEl  RECUERDO

 

 

Extiende la mano, mirando al cielo,

donde las trompetas suenan,

anunciando la esperanza

de que la muerte no sea la última escena.

La hija, vestida de novia,

ataviada para el encuentro,

va al encuentro de su amado,

mientras el cielo guarda el misterio.

Las gerberas solo son adornos

que el alma ya no mira,

pues inerte, en esa pose,

queda el amado de su vida.

Guirnaldas y gerberas adornan

el espacio de la despedida,

pero ningún adorno puede llenar

el vacío que deja su partida.

 

Pero no tengo más tiempo

del que me has prestado;

pues soy tuyo, Señor,

guíame a entender lo que ha pasado.

No permitas que este vacío

que hoy me quema por dentro

calcine lo que un día sembramos

con amor y sentimientos.

Que permanezca en mi memoria

lo vivido con tanto amor,

y que, aun en medio de la ausencia,

me sostenga tu presencia, Señor.

¡Gozaos todos los que esperan en Yesúa!

Gocémonos en su presencia;

que la paz que nos brinda en este momento difícil

nos abrace y fortalezca.

 

Aunque hoy nos cubra la tristeza

y nos duela tanto la separación,

que la esperanza permanezca viva

y halle consuelo nuestro corazón.

Un día te veremos,

junto al Maestro que nos guía;

y en su presencia comprenderemos

lo que hoy nuestra alma no descifra.

Porque el amor que sembramos

no se borra con la ausencia;

queda guardado en la memoria

y abrazado a nuestra fe y esperanza.