FUENTE DE TU INSPIRACIÓN
Regálame una sonrisa,
regálame una sonrisa,
que hasta tu nombre y apellido
son fuente de mi inspiración.
Aunque tú no me quieras,
yo te llevo en el alma todavía;
y entre mis penas y mis versos
desahogo lo que siento cada día.
No te escribo para que me ames,
ni reclamo un lugar en tu corazón;
solamente soy un poeta
que convierte sus tristezas en canción.
Aunque no quieras corresponderme,
mi pluma no te puede olvidar;
porque hay sentimientos que se vuelven versos
y encuentran en la poesía su lugar.
Regálame una sonrisa,
si algún día te nace del corazón;
yo seguiré escribiendo mis silencios,
sin exigirte una respuesta de amor.
Y que sea el tiempo quien decida
lo que la vida nos quiera regalar;
mientras tanto, seguiré haciendo poesía,
porque escribir también es aprender a sanar.
Soy un bohemio que escribe lo que siente,
sin reclamos, sin cadenas ni rencor;
porque tú has sido fuente de mis versos,
aunque no seas la dueña de tu amor.
-El bohemio puro.