para esa persona que, sin tocarme, ya ha conseguido abrazar partes de mí que ni siquiera sabía que estaban solas.
no sé en qué instante mi corazón, tan ajeno a las promesas,
decidió pronunciar tu nombre como quien descubre una certeza;
quizá fue tu risa, tu manera de existir, tu forma de mirarme,
o esa extraña paz que siento cuando mi mundo consigue encontrarte.
solo sé que llegaste sin llamar, sin anunciar tu primavera,
y floreciste en cada rincón de mi alma donde el invierno viviera.
no pediste un lugar, pero hoy te encuentro en todos mis lugares;
eres la pausa entre mis pensamientos, la razón de mis cantares.
y es curioso, ¿sabes? porque apenas estoy aprendiendo a conocerte,
pero hay algo en mí que ya no sabe imaginar un mundo sin verte.
mi corazón tiene esa absurda costumbre de adelantarse al destino,
de construirte un hogar en sus latidos antes de conocer el camino.
mi mente te piensa por las mañanas, te recuerda cuando anochece,
y hasta cuando intento olvidarte, tu recuerdo vuelve y florece.
estás en canciones que antes escuchaba sin prestarles atención,
en frases que ahora tienen tu nombre escondido entre cada renglón.
porque desde que existes, las palabras me saben diferentes;
las estrellas parecen menos lejanas, más cálidas las noches,
y hasta el silencio, que antes era solo ausencia y vacío,
ahora tiene tu voz, tu risa, tu nombre resonando dentro del mío.
¿cómo explicarle al universo que alguien que está lejos puede sentirse tan cerca?
¿cómo decirle a mi razón que mi corazón ya tomó su respuesta?
si no puedo rozar tu mejilla cuando el cansancio te visita,
quisiera ser ese pensamiento bonito que tu tristeza necesita.
quisiera estar cuando tus días se vuelvan difíciles de llevar,
ser la voz que te recuerde que todavía hay motivos para soñar.
no solamente ser quien te diga las cosas más hermosas del mundo,
sino quien se quede a escucharte cuando te duela hasta lo profundo.
porque quererte no es convertirte en una estrella que me pertenece,
es admirar tu propia luz, incluso cuando mi noche oscurece.
es desear que cumplas tus sueños, aunque el camino sea incierto,
y aprender a ser refugio sin convertir mi amor en encierro.
no quiero amarte únicamente cuando sonrías y todo sea perfecto;
quiero conocer también tus dudas, tus miedos, tu lado más complejo.
saber qué pensamientos te desvelan cuando nadie te acompaña,
qué recuerdos guardas en silencio, qué ilusión tu corazón extraña.
quiero descubrir las pequeñas cosas que te hacen ser tú:
tus manías, tus gestos, tus rarezas, tu particular forma de ver la luz.
aprenderme tus silencios sin exigirles que se vuelvan palabras,
y cuidar de tus días grises sin pedirte que finjas que no pasa nada.
porque no me enamora una idea inventada de lo que podrías ser;
me enamora la posibilidad de conocerte, de escucharte, de aprender.
y aunque todavía haya tantas páginas tuyas que no he leído,
hay algo hermoso en querer descubrirlas contigo, despacio, sin hacer ruido.
a veces me asusta lo rápido que mi corazón te ha elegido,
lo mucho que te pienso, lo mucho que tu nombre ha crecido
en este pequeño universo que llevo escondido en el pecho,
donde antes había preguntas y ahora tu recuerdo tiene un techo.
pero si algo he comprendido al sentirte de esta manera,
es que no toda intensidad es una llama pasajera;
hay encuentros que no necesitan años para dejar huella,
porque basta una persona para cambiar la forma en que miras las estrellas.
y tú has cambiado la mía.
ahora miro el cielo e imagino que bajo su inmensa poesía
también existe alguien que, al mirar la noche, podría pensar en mí algún día.
que quizá, mientras la distancia nos separa las manos,
el mismo cielo nos abrace y nos haga sentir menos lejanos.
porque sí, estamos lejos; no voy a disfrazar la realidad,
hay kilómetros entre tu mundo y el mío, y horas de oportunidad
que quisiera transformar en abrazos, en miradas, en presencia,
en esa maravillosa sencillez de compartir contigo la existencia.
quisiera acortar la distancia con cada beso que aún no te he dado,
hacer del tiempo un puente y de tus brazos mi lugar anhelado.
poder mirarte a los ojos y que no haga falta explicación,
porque entiendas, con solo verme, todo lo que guarda mi corazón.
imagino ese instante en que por fin deje de ser una fantasía,
cuando tu voz ya no viaje por pantallas, sino que habite mi día;
cuando pueda verte sonreír sin que una despedida nos reclame,
y abrazarte tanto que hasta el tiempo, por un momento, se calle.
y si ese día llega, no necesitaré un discurso elaborado,
ni una constelación entera, ni un jardín de flores a tu lado.
me bastará con mirarte, sonreírte y comprender,
que hay sueños que parecen imposibles hasta que los puedes tener.
porque entre tantas cosas que quisiera regalarte,
hay una que vale más que todas las palabras para conquistarte:
la oportunidad de conocerme de verdad, sin máscaras ni artificios,
y descubrir si podemos convertir este sentimiento en nuestro principio.
¿sabes qué es lo más bonito de todo esto?
que antes de ti yo también tenía sueños, canciones y poesía,
pero ninguna de esas cosas sabía que tu nombre les faltaría.
escribía sobre el amor como quien describe un paisaje lejano,
hasta que llegaste tú y quise aprender a dibujarlo con mis manos.
ahora comprendo que el amor no siempre comienza con un beso,
a veces nace en una conversación y crece en medio de un universo
de mensajes, de risas, de pequeños detalles cotidianos,
de dos personas que, sin tocarse, empiezan a sentirse cercanos.
y si me preguntaran qué encontré en ti para quererte de esta manera,
no diría que eres perfecta, ni que eres una ilusión pasajera.
diría que hay algo en tu esencia que me invita a quedarme,
que entre todas las personas del mundo hay algo en ti que sabe encontrarme.
que me gustas más allá de lo bonito que puedan decir mis versos,
más allá de la emoción de imaginar nuestros futuros universos.
me gustas en lo que conozco y en lo que todavía me falta descubrir,
en las ganas de escucharte, de cuidarte y de verte feliz.
y si pudiera pedirle algo al destino, no le pediría que te cambiara,
ni que borrara tus heridas, ni que hiciera que nunca lloraras.
le pediría que me concediera el privilegio, si tú también lo quisieras,
de acompañarte en esta vida, incluso en sus estaciones más severas.
porque no quiero ser una promesa hermosa que se pierde con el viento,
ni un recuerdo que te acaricie solamente en algún momento.
quiero que mis palabras encuentren su verdad en mis acciones,
que mi cariño sea constante y no dependa de las emociones.
que si alguna vez dudas de ti, pueda recordarte lo que vales;
que si la vida te golpea, no tengas que fingir que eres invulnerable.
que si necesitas espacio, sepa respetar tus silencios;
y si necesitas un abrazo, encuentre la manera de acercarme a tu universo.
no te prometo un amor sin dificultades, porque sería mentirte;
te prometo que, si construimos algo, voy a querer comprenderte.
no puedo prometerte que el mundo siempre será amable con nosotros,
pero sí que quiero aprender a caminarlo, si tú quieres, de a dos.
y ahora, después de tantos versos que mi corazón ha desordenado,
quiero decirte lo más importante, aquello que siempre había guardado.
me gustas. me gustas de una manera que no sabía que podía sentir.
me gustas tanto que a veces las palabras no me alcanzan para decir
lo que sucede en mi pecho cada vez que te vuelvo a sentir.
y aunque mi mente te piense más de lo que puedo explicar,
no quiero que seas una preocupación: quiero que seas un lugar donde descansar.
quiero que este sentimiento, que nació tan deprisa y tan profundo,
no sea una carrera contra el tiempo ni una promesa contra el mundo.
quiero que crezca con nosotros, con paciencia, con verdad,
que tenga la locura de los sueños y la ternura de la realidad.
porque puedo escribir mil poemas y llenar de metáforas el cielo,
inventar palabras nuevas para explicarte este desvelo;
puedo decirte que eres luna, primavera, estrella y melodía,
pero ninguna comparación explica lo que siento cuando apareces en mi día.
así que voy a dejar de buscar palabras extraordinarias
para decirte algo sencillo, aunque mis emociones sean inmensas y necesarias:
quiero intentarlo contigo.
quiero descubrir qué sucede si dejamos de imaginarlo
y empezamos, poco a poco, a construirlo y a cuidarlo.
quiero ser esa persona a la que puedas contarle tus alegrías,
la que conozca tus silencios y celebre tus pequeñas victorias.
quiero que algún día miremos atrás y recordemos esta distancia,
estas conversaciones interminables, esta dulce incertidumbre, esta esperanza;
que sonriamos al pensar que todo comenzó con dos corazones
que se gustaban desde lejos y se acercaron a través de sus conversaciones.
y si algún día puedo tenerte entre mis brazos,
quiero que sepas que habré recorrido feliz cada uno de los pasos.
no porque la distancia haya sido bonita, ni porque esperar no doliera,
sino porque al final del camino habrá valido la pena que fueras tú quien me esperara.
y si me preguntas por qué te escribo todo esto,
por qué mi corazón te dedica hasta su último verso,
te diré que hay personas que inspiran poemas por su belleza,
pero hay otras que, sin proponérselo, le enseñan al alma a hablar con franqueza.
tú me haces querer escribir aquello que todavía no sé decir.
tú me haces imaginar un mañana que me gustaría compartir.
tú has convertido mis pensamientos en versos y mis versos en confesiones.
y hoy quiero que conozcas, sin miedo ni disfraces, todas estas emociones.
no sé cuánto tardará el camino en acercarme a tu mirada,
ni qué capítulos nos esperan, ni cómo será nuestra primera madrugada
hablando de cualquier cosa, riéndonos sin motivo, perdiendo la noción del tiempo;
solo sé que quiero descubrirlo contigo, si también lo desea tu sentimiento.
y ahora sí, mi niña, déjame terminar con lo más sincero que puedo decirte:
si el mundo estuviera hecho de instantes, guardaría los que comparto contigo;
si estuviera hecho de palabras, escribiría tu nombre conmigo;
si estuviera hecho de caminos, buscaría aquel que me llevara a tu lado.
pero si el mundo estuviera hecho de decisiones, entre todas las vidas que pudiera elegir, elegiría conocerte de nuevo, porque incluso sin saber cómo termina nuestra historia, me alegra profundamente que seas tú con quien quiero comenzarla.
y si alguna vez la distancia te hace preguntarte qué lugar ocupas en mí, recuerda esto:
no eres solamente la chica que me gusta,
ni el nombre que aparece cuando cierro los ojos,
ni la ilusión que me acompaña antes de dormir.
eres esa persona que llegó sin prometerme nada
y terminó despertando en mí las emociones más inesperadas;
esa con la que quiero compartir mis días, mis sueños y mis canciones,
y a quien quisiera dedicarle no solo poemas, sino también mis acciones.
porque puedo escribirte mil versos y aun así quedarme corto,
puedo hablarte de estrellas y seguir sin explicarte del todo
cómo alguien que está a kilómetros de mis brazos
ha conseguido sentirse tan cerca de mi corazón.
y quizá no tenga todas las respuestas,
ni sepa cuánto tardaremos en acortar esta distancia,
pero sí sé que quiero intentarlo contigo,
que quiero darle una oportunidad a esto tan bonito que nos pasa.
quiero ser quien te desee buenas noches y quien te alegre las mañanas,
quien escuche tus historias, tus sueños y tus palabras;
quiero compartir contigo las pequeñas cosas de la vida,
esas que parecen insignificantes, pero que junto a la persona correcta se vuelven infinitas.
quiero que construyamos recuerdos que algún día podamos abrazar,
que nuestras conversaciones se conviertan en momentos que podamos recordar,
que llegue el día en que ya no tengamos que despedirnos a través de una pantalla,
y pueda mirarte a los ojos mientras mi corazón, por fin, descansa.
no te prometo una historia perfecta,
te propongo una historia sincera;
una en la que podamos aprender, crecer y elegirnos,
incluso cuando la vida no sea tan bonita como quisiéramos.
porque no quiero quedarme solamente en el «me gustas»,
ni vivir imaginando todo lo que podría pasar;
quiero dar el paso que mi corazón lleva tiempo deseando
y preguntarte aquello que mis versos han estado insinuando.
quiero que seas mi novia.
quiero que, desde ese día, podamos decir que lo nuestro tiene un nombre,
que entre tantas personas y tantos caminos nos elegimos mutuamente;
no por miedo a estar solos, ni por llenar ningún vacío,
sino porque nos gustamos, nos hacemos bien y queremos descubrir qué puede nacer de lo nuestro.
quiero que seas mi novia, no para decir que eres mía,
sino para que podamos decir que nos elegimos cada día;
para que la distancia sea solamente una parte de nuestra historia,
y no aquello que nos impida escribir juntos nuestra memoria.
y si me preguntas por qué tú, por qué tan pronto, por qué de esta manera,
te diré que mi corazón encontró en ti algo que no estaba buscando siquiera:
una ilusión que me hace sonreír, una paz que no sabía que necesitaba,
y unas ganas de compartir mi vida con alguien que ni siquiera imaginaba.
así que hoy, con todos mis nervios, con mi corazón abierto y sin esconder lo que siento,
quiero hacerte la pregunta más bonita que me ha inspirado este sentimiento:
¿quieres ser mi novia? ❤️
no te lo pregunto para que me prometas una eternidad,
sino para que, si tú también lo sientes, empecemos a construir nuestra propia realidad.
porque no sé qué nos depara el futuro,
pero sí sé con quién me gustaría descubrirlo.
y entre todas las historias de amor que podría escribir, mi favorita sería aquella que empezara con tu «sí» y continuara con un «nosotros».