Tengo tantas tristezas
que prefiero no contártelas
Prefiero tu abrazo,
pero estás lejos, muy lejos
en otras partes del mundo.
Mientras tanto, me siento a la orilla de la noche
las olas del frío me golpean
y una lágrima ardiente me devora,
una lágrima que desafía al silencio,
ese silencio que, a su vez, devora mis palabras.