Hiede en el aire
encima de mí.
Quema esta ansiedad.
Huele a podredumbre,
a puro sufrir y sufrir.
Duele al contacto con mi nariz,
escuece y me recuerda que
un día más debo vivir.
Aunque no tenga remedio,
debo fingir ser feliz,
agradecida con lo que sí tengo
y no ser desdichada por estar así.
¿Cómo curo una herida
que no se ve por fuera?
¿Cómo explicar este sentir?
Llevo toda la vida viviendo a cuestas,
soportando incluso reír.
Cada día es más tormento.
Ya no puedo seguir.
Dime, ¿cómo sano algo
que por dentro
está tan podrido y gris?
Aniquilar cada letra,
cada párrafo sin definir,
consciente de que esto marea,
mejor lo termino así,
antes que el lector sienta lástima
e insista en lo bueno de existir,
aunque esta poeta
solo quiera alejarse de aquí.