No me importa comer arroz con huevo, ni tener en la mesa una sencilla comida; si a mi hijo y mi familia nada les falta, por ellos mil sacrificios puedo afrontar.
No me importa vestir ropa remendada, si a los míos no les falta lo esencial; ni caminar con mi ropa desgastada, si ellos tienen lo necesario para avanzar.
No me importa sentir el frío en mi cuerpo, si mis hijos tienen abrigo y calor; porque no hay sacrificio que sea demasiado cuando se hace por la familia y por amor.
Que me falte todo, menos la fuerza para luchar por los que amo de verdad; porque un padre encuentra su mayor riqueza en ver a su familia vivir con dignidad.
G3