Nkonek Almanorri

MIS CONVICCIONES, EQUIVOCADAS O NO.

 



Cuando así la realidad me

convezca, acto seguido 

me convenceré

yo.

En España, demostrado y por mucho que a algunos, bastantes, le jodan, el avance y progreso de la ignorancia está certificado por la acción y hasta la pontificación de los expertos de salón, la Corte y hasta de los políticos, la mayoría de ellos \"ilustrados\"

 

En el espacio corto de unos días personas a las que aprecio y me aprecian han vuelto a insistir: “No seas tan categórico en tus afirmaciones…”, no dijeron en mis ideas sino en mis afirmaciones lo cual intuyo que entienden mis argumentos. Puede ser que algunas personas comprendan mis ideas, mi pensamiento pero no tanto mis afirmaciones, las maneras de expresarlas, puede ser.

 

Es probable, casi seguro, que la verdadera sustancia aditiva del presente sea el “Yo”, este yo profundo e idiotizante que nos somete y nos paraliza, digo. Por este hecho son tan populares las drogas que nos embrutece, el alcohol, cierta prensa escrita, digital y otros medios paralelos como los son las Redes Fecales y que colaboran, todas, con la desmemoria e incluso la ignorancia más profunda y que genera un desconocimiento insultante. Con el tiempo a veces uno cree convencerse que se aprende mucho, o tanto, de los ignorantes (personas con carencias de conocimientos) a propósito que los que saben más, o lo parece: Los ignorantes - repito, y no en tono peyorativos -, no tienen miedo al ridículo, están convencidos de que sus estupideces serán siempre comprendidas y aceptadas, basta con que  les oigan y les lean los de su propia condición para que de ese hecho aparentemente insignificante todo se vuelva cuasi creíble; nos falta habernos detenido antes en el acto de querer saber qué sucedió y aún qué sucede: la gente no quiere saber ni saber que no sabe nada, o casi nada.

 

Luego sucede, acaba sucediendo, de que cuando se expresan ideas diferentes a las establecidas aparecen los clásicos iluminados con cerebros vacíos que lo que único que hacen es acudir al desprecio, al ataque personal y al resentimiento con lo cual lo que dejan a la vista son sus carencias de toda índole.