Sebas 1987

Preferi morir ese día

 

 

Personalmente, preferí morir ese día.

 

Obvios resultados siempre que me sonríes.

 

¿Qué podría confiscarle a la vida?

 

Suicidas y amigos,

 

monotonías de pájaros,

 

fuerza mayor, ley de desamor,

 

egoísta verde, espía sin detalles,

 

mi ficción frente a ti,

 

el personaje desvanecido a tu lado...

 

Pero preferí morir ese día.

 

Llevarme tu rostro de espalda,

 

ese adiós como hazaña,

 

sin lamento, como hazaña.

 

¿Qué podría devolverle a la vida?

 

Afables mañas,

 

siglos a destiempo,

 

invasiones a tus ojos,

 

derrotas legítimas en tu boca

 

y tu mano alcanzando el aire de la amnesia,

 

diciendo adiós con palabras y arpegios

 

que nadie usa en las demoras.