La tarde noche de primavera
con temperatura otoñal,
convoco al festejo de la maternidad.
Maternidad olvidada por longevidad
borrada en la inmensidad.
Recuperada en un espacio de singularidad,
un festejo, un festín, una reunión...
corta, pero de gran intensidad.
Un tiempo apartado para recordar
que se es madre aun con la edad
aunque no lo parezca ya.
Mundos ajenos, al que no pertenezco mas,
me trajeron de vuelta a la agonía
de volver a soltar.