Creí que la luz se quedaría para siempre,
que tus pupilas jamás dejarían de reflejar mi mundo.
Pensé que a tu lado
el tiempo se había olvidado de avanzar
y que la oscuridad nunca regresaría.
Pero el amanecer terminó.
Y después de ti,
la oscuridad reclamó de golpe su lugar.
El frío que antes me acariciaba
volvió a congelarme el alma,
y el fuego que me abrigaba en tus manos
comenzó a quemar de nuevo.
Volvió el silencio que reinaba en mi vida,
volvió la soledad a cubrirlo todo,
pero esta vez dolió mucho más...
porque ahora sé lo que es perder la luz.
Crucé de regreso a este mundo vacío,
donde las horas pesan
y el cielo parece quedarse en sombras.
Porque antes de ti, no conocía la luz.
Pero después de ti…
la noche se siente interminable.
-Elvis Pagalo