Voces,
que abren la puerta
de la estampida.
Lagrimas sin nombre
sobre asfalto seco.
Pulgarcito inédito,
que no quiere perderse
en el bosque del ruido.
Manos cerradas
para apresar la rabia.
Noches
de cuarto menguante.
Manos en los bolsos
para amortiguar el frio .
Calendarios rotos
en la basura.
Hojas secas de arboles
por el suelo,
crujen si se pisan.
Nuevo otoño
nos recuerda
lo caducos que somos.