El asedio de la maldad
con su apariencia
desata un oleaje
al ser que revela
su frágil templanza.
Ante sí, el cariz del miedo
hilando en la sombra,
pero un día sin nombre
frente a los desafios
indómito lo encara.
Con su hálito
fortalece el espíritu
y siempre está
a la expectativa.