Hay un idioma secreto que solo tú conoces,
hecho de miradas que calman,
de palabras precisas en el momento justo
y de un abrazo que siempre sabe a hogar.
Tu amor no es de grandes discursos,
sino de detalles invisibles, de noches en vela,
de esa capacidad intacta de entender lo que me pasa
incluso antes de que yo alcance a nombrarlo.
Madre, en cada paso de mi vida
está guardada una enseñanza tuya,
una caricia en el alma que el tiempo no borra.
Hoy celebro tu existencia,
tu fuerza invencible y ese corazón
que no sabe de límites cuando se trata de amar.
¡Feliz Día de la Madre!