Antonio Portillo Spínola

Acta de recuento

 

​En la pantalla parpadea el parte oficial:

el polvo de arroz que apaga el sudor del locutor,

la corbata azul marino sin una sola arruga,

el gráfico interactivo donde la pérdida es un porcentaje verde,

el teleprónter corriendo a sesenta palabras por minuto.

​Fuera de foco, la otra contienda no tiene taquigrafía:

la alianza cortada con alicates en el dedo hinchado,

la dentadura postiza intacta sobre el cascote,

el saco de cal industrial rajado con cúter junto a la zanja,

la cinta de embalar gris que sella la lona sin nombres.

​El balance de daños es una mesa de nogal:

doce pares de zapatos limpios,

doce vasos de agua sin sed,

doce firmas al pie del memorándum.

​Del otro lado no hay trinchera:

está la especie entera, desarmada,

esperando el próximo turno de autopsias

Antonio Portillo Spinola © 

 

Frente al frío memorándum de las cifras, la palabra como testigo.

Un abrazo a quien se detiene en este lado de la trinchera.