Jesús Ángel.

El umbral de lo desconocido.

 

 

Si la clave de la existencia humana fuese saber para qué hemos venido aquí, para luego morir sabiendo poco…

 

Y resultase que hemos venido para alcanzar lo mejor de nosotros mismos,

 

siempre en constante mejora, y entregarlo sabiendo cuidar la entrega.

 

Y que todo lo que damos, por el simple hecho de dar, genera un retorno, sin necesidad de que provenga de quien lo recibió.

 

¿Sería el amor, en toda su extensión, la clave de la existencia humana?

 

Para que ese mismo amor permanezca en quien lo recibió de por vida, y marche con quien exhala su último aliento,

 

hacia un lugar y de una forma desconocida, según un orden universal...

 

¿Sería todo ello consecuencia de la propia energía que en vida entregamos?