Lineal andante, humedad que crece
surca el río pequeño su camino
agua bonita que mejor merece
la tierra abierta del futuro vino.
Portador en su entraña de alegría,
silente ejecutor de viejas leyes
noble licor que enciende algarabía,
ácido amor de dioses y de reyes.
Borges le llamaba conjunción de astros
yo le he de llamar conjunción de risas,
sin mirar su historial ni buscar rastros
en festines de antiguas profetisas.
Alzo mi copa de un Pinot neuquino
y brindo, mis amigos, por el vino.
Derechos reservados por Ruben Maldonado.
El Pinot Noir es la cepa emblema del Neuquén (fotografía del diario Clarín)